Diario de un desgraciado

Hace tiempo que leí este texto… lo he rescatado y puesto en HINNAA como un legado para la posteridad…

Tachiiiinnnnnnnn !!!!

A continuación paso a describirles a “grueso modo” como ha sido mi vida, para que juzguen ustedes mismos Y lleguen a la misma conclusión que yo, soy un completo desgraciado con el agravante de fealdad.

Nací una calurosa noche de junio, desde el mismo momento que vi la luz en aquel Hospital supe que no me ganaria la vida como modelo, los medicos y enfermeros se subieron la mascarilla hasta los ojos para no verme, despues el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre: “hicimos lo que pudimos… pero salió”. Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo.

Vengo de una familia estúpida, en la guerra civil, mi abuelo lucho por los verdes.

Mi abuelo era imbécil. Trabajaba en un banco y lo despidieron porque le atraparon robando… bolígrafos.

Mi padre llevaba en la cartera la foto del niño que ya venía en la cartera y en las fotos de familia a veces me sustituia el perro.

Pronto me di cuenta de que mis padres me odiaban: mis juguetes para la bañera eran una tostadora y una radio.

Recuerdo que una vez me perdí. Le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis padres. Me contestó: “no lo sé, chaval… hay muchos sitios donde se pueden esconder”.

Mi padre no fue un gran hombre, lo largaron de alcoholicos anonimos porque bebia demasiado.

También tuvo problemas con la justicia, sus antecedentes penales llegaron al tomo II.

Sin embargo, y aunque no me lo demostrara casi nunca, yo se que en el fondo me queria casi como a un hijo, cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron a mi padre un trozo de mi dedo. Mi padre dijo que quería mas pruebas.

Su último deseo cuando ya estaba moribundo fue que me sentara en su regazo. Estaba en la silla eléctrica.

Luego me hice mayor, pase una adolescencia muy tormentosa, mi relación mas duradera hasta los 20 años fue la que tuve con la taquillera del cine, iba hasta 3 o 4 veces por semana.

Luego, a los 21 inicie una relación de noviazgo con una mujer mayor, todo iba bien hasta que una noche empezo a tocarme, me dejo, supe de ella hace poco, me dijeron que la operaron de la vista y ya no trabaja vendiendo cupones de la ONCE.

Perdí la virginidad a los 23 con una prostituta, acepto a acostarse conmigo con la condicion de que no la tocara.

Más tarde tuve que ganarme la vida y trabajé en una tienda de animales, ese trabajo me fortalecio el autoestima, hubo clientes que me quisieron comprar y por bastante dinero.

Mi suerte con el sexo femenino no cambio mucho. Un día me llamó una chica diciéndome: “ven a casa, no hay nadie”. Y efectivamente, cuando llegué a su casa no había nadie.

Pase por unos preocupantes desequilibrios emocionales y decidí ir al psiquiatra. El psiquiatra me dijo que me estaba volviendo loco. Yo le dije que quería una segunda opinión. “De acuerdo, también es usted feo”, me dijo.

Al final conseguí casarme con una mujer, lo cual ya era mucho para mi, y conseguí tener una relación… de complicidad y cariño.

A mi mujer le gusta hablar conmigo después del sexo, siempre me llamaba a casa desde un hotel.

Viajaba mucho y tenia muchos amigos, muchos de esos amigos me felicitaban por lo buena que era mi mujer en la cama.

A mi mujer, cuando viajaba, entre pitos y flautas se le pasaba el tiempo volando, aunque al final se acabo divorciando de mi.

En la última conversacion que tuve con ella me dijo que el unico orgasmo verdadero que tuvo conmigo fue cuando firme los papeles del divorcio.

Entonces yo me vine abajo fisica y mentalmente, y el mundo no hizo gran cosa por ayudarme.

Una vez me encontré a las autoridades sanitarias. Me ofrecieron un cigarrillo.

Otra vez ingerí un frasco entero de tranquilizantes. El doctor me dijo: “tómese una copa y acuéstese un poco”.

Empece a despreciar el valor de la vida e intente suicidarme tirándome desde un décimo piso.

Mandaron un cura para ayudarme. Sus palabras de ánimo fueron: “preparados, listos…”

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1 pensamiento sobre “Diario de un desgraciado

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